Preparamos el entorno perfecto para tu bebé. En ocasiones, el único obstáculo entre tú y el embarazo es una pequeña barrera física que impide la implantación. A través de técnicas quirúrgicas de mínima invasión y altísima precisión (como la histeroscopia y la laparoscopia), corregimos alteraciones en tu útero, ovarios o trompas sin dolor y sin grandes cicatrices. Restauramos tu anatomía para convertir tu vientre en el ecosistema ideal y sano que tu bebé necesita para crecer.
Escuchar que necesitas una cirugía para poder embarazarte suele generar mucha ansiedad. Es normal imaginar largas estancias en el hospital, dolor o grandes cicatrices. Quiero que olvides esa imagen. La cirugía reproductiva moderna es un procedimiento ambulatorio, sumamente delicado y diseñado específicamente para proteger y potenciar tu fertilidad, no para mermarla.
Es una intervención de detalles microscópicos que cambia por completo tu pronóstico reproductivo.
Mi abordaje es integral. Si descubro un pólipo, un mioma o lesiones por endometriosis, no me limito a “quitarlos” en el quirófano. Con mi visión en Medicina Funcional, investigo el desbalance hormonal o inflamatorio que provocó su aparición en primer lugar. Al sanar tu metabolismo desde la raíz, no solo aseguramos que tu cirugía sea un éxito, sino que evitamos que estos problemas vuelvan a aparecer.
Corregir estas barreras anatómicas suele ser la “pieza faltante del rompecabezas”. Muchas pacientes que han pasado por fallos de implantación repetidos o intentos de FIV frustrados en otras clínicas, logran su embarazo rápidamente (incluso de forma natural) una vez que su útero está limpio y receptivo. Es una inversión médica de una sola vez que ahorra años de desgaste emocional y tratamientos fallidos.
Para evaluar y corregir el interior de “la casita” de tu bebé, utilizamos la Histeroscopia. Es un procedimiento sumamente noble donde introducimos una cámara milimétrica a través del canal vaginal y el cuello uterino, por lo que no realizamos ni una sola incisión (cero cicatrices). A través de esta cámara, podemos visualizar la cavidad uterina en alta definición y retirar con precisión quirúrgica pólipos, miomas submucosos o tabiques que están actuando como un DIU natural, impidiendo que el embrión se implante.
Cuando el problema se encuentra fuera del útero (en los ovarios, las trompas de Falopio o la cavidad pélvica), recurrimos a la Laparoscopia. A través de pequeñísimas incisiones (de apenas 5 a 10 milímetros) cerca del ombligo, introducimos un lente óptico y micro-instrumentos. Esta técnica nos permite liberar trompas obstruidas, retirar quistes ováricos y eliminar focos de endometriosis con un nivel de detalle milimétrico, preservando al máximo el tejido sano de tus ovarios.
Ambos procedimientos se realizan bajo anestesia segura y monitoreada por nuestro equipo de especialistas. Al ser técnicas de mínima invasión, el daño a los tejidos es prácticamente nulo, lo que significa que son procedimientos ambulatorios. En la gran mayoría de los casos, podrás irte a casa caminando unas horas después de la intervención…
con una recuperación que toma apenas unos días, dejándote lista para retomar tu proyecto de fertilidad.
Tumores benignos que deforman la cavidad del útero, causando sangrados anormales y bloqueando físicamente la implantación del embrión.
Presencia de tejido endometrial fuera del útero que causa dolor pélvico severo, quistes en los ovarios (endometriomas) e inflamación que es tóxica para los óvulos.
Trompas de Falopio obstruidas o inflamadas (hidrosálpinx) que impiden el encuentro natural entre el óvulo y el espermatozoide, o que derraman líquido tóxico hacia el útero.
Pacientes con embriones genéticamente sanos que no logran adherirse, o casos de abortos recurrentes causados por malformaciones uterinas (como el útero septo).
Realizamos un estudio de imagen profundo (ultrasonido avanzado) para mapear exactamente la ubicación y el tamaño del problema antes de entrar a quirófano.
Días antes de la cirugía, utilizamos suplementación funcional para desinflamar tu cuerpo, lo que reduce el sangrado y acelera drásticamente tu cicatrización.
Realizamos el procedimiento (histeroscopia o laparoscopia) en un quirófano de alta especialidad. Estarás dormida, segura y sin dolor en todo momento.
Despertarás en tu habitación y, tras unas horas de observación, te irás a casa. Semanas después, trazaremos el plan para iniciar la búsqueda de tu embarazo.
A diferencia de un ginecólogo general que busca extirpar la lesión a toda costa, un Biólogo de la Reproducción opera con un único objetivo: proteger y salvar tu reserva ovárica y tu tejido uterino.
Dominamos las técnicas quirúrgicas endoscópicas más avanzadas para asegurarte cero cicatrices visibles (histeroscopia) o marcas milimétricas casi imperceptibles (laparoscopia).
No te damos de alta y nos olvidamos. Te acompañamos con un plan de nutrición ortomolecular para asegurar que tu útero sane perfectamente y esté listo para recibir a tu bebé.
No, no sentirás ningún dolor durante el procedimiento, ya que estarás bajo anestesia (regional o general, dependiendo del caso) administrada por médicos especialistas. Durante el postoperatorio en casa, es normal sentir una ligera molestia pélvica, muy similar a un cólico menstrual moderado, el cual se controla perfectamente con los analgésicos y desinflamatorios que te recetaremos.
Este es el punto más crítico por el cual debes elegir a un subespecialista en fertilidad. En manos inexpertas, la cirugía ovárica puede dañar tejido sano y disminuir tu reserva de óvulos. Como Bióloga de la Reproducción, utilizo micro-herramientas y energías muy nobles que extirpan únicamente la lesión, preservando con absoluto cuidado cada milímetro de tejido sano de tus ovarios para proteger tu fertilidad futura.
Dependerá del tipo de cirugía que realicemos. Tras una histeroscopia sencilla para retirar un pólipo, tu útero suele estar listo para recibir un embrión en el siguiente ciclo menstrual (aproximadamente en un mes). Si se trató de una cirugía más profunda (como retirar múltiples miomas grandes), te pediremos esperar de 3 a 6 meses para garantizar que el músculo uterino haya cicatrizado al 100% y pueda soportar el crecimiento del bebé de forma segura.
La cirugía laparoscópica es el tratamiento más efectivo ("Gold Standard") para limpiar los focos de endometriosis, retirar los quistes y restaurar tu anatomía pélvica, mejorando drásticamente tu dolor y tu fertilidad de manera inmediata. Sin embargo, la endometriosis es una condición inflamatoria crónica. Por ello, combinamos la cirugía con nuestro enfoque de Medicina Funcional para regular tus hormonas y la inflamación celular, evitando que la enfermedad regrese.
No. Gracias a la tecnología de mínima invasión que utilizamos, más del 95% de nuestras cirugías reproductivas son procedimientos ambulatorios o de corta estancia. Ingresarás al hospital por la mañana y, tras unas horas de recuperación en tu habitación para asegurarnos de que te sientes perfectamente bien y toleras los alimentos, podrás irte a descansar a la comodidad de tu casa esa misma tarde o noche.
Si durante el monitoreo de tu ciclo de FIV detectamos un pólipo o un mioma que interfiere con la cavidad uterina, la decisión médica más ética es congelar tus embriones (vitrificación) y pausar la transferencia. Realizamos una histeroscopia rápida para limpiar tu útero y, al mes siguiente, transferimos a tu embrión en una "casita" perfecta, aumentando inmensamente las probabilidades de que se implante con éxito.
Tu camino hacia la maternidad comienza con una conversación.
No tienes que resolver todas tus dudas sola ni posponer más tu sueño. Compártenos tus datos de manera confidencial; me pondré en contacto contigo a la brevedad para orientarte y programar tu primera cita de valoración en CDMX o Nezahualcóyotl.